Los equipos uruguayos comenzaron la Copa Libertadores 2008 con mal pie: Danubio perdió contra Lanús por 3 a 1 (en Argentina) y Nacional contra Cienciano por 2 a 1 (en Perú).
Los 3.400 metros de altura en Cuzco condicionaron la estrategia de los tricolores que preservaron energías desde el comienzo y dejaron relegada la tenencia del balón. El locatario tomó el control y fue al ataque; quizás sin la intensidad que podíamos prever, quizás sin demasiado órden. Lo cierto es que uno tras otro empezaron a caer las pelotas largas desde las bandas. Nacional tuvo alguna llegada y alguna pelota quieta ejecutada por Liguera sin suerte. En el minuto 42 Romero se hace echar (patada tonta a un rival) dejando al albo con 10 y comprometiendo definitivamente la situación.
Para el segundo tiempo (minuto 54) cayó el primer gol y Cienciano se puso en ventaja. Poco después (minuto 68) llegaría el segundo. Nacional, perdido por perdido, se soltó y quemó sus cartuchos. Pudo descontar con un brillante tiro libre de Victorino pero nada más.
Cienciano no mostró un nivel superior ni mucho menos; sucede, como tantas veces, que la altura alcanza para ganar.
El partido de Danubio no lo ví completo pero voy a hacer algunas acotaciones. Lanús desplegó su fútbol por todo el terreno, manejó la pelota de un lado a otro, siempre yendo con varios hombres y mucho peligro al ataque. Dejó en claro por qué es el actual campeón argentino. A Danubio le faltó solidez defensiva, el juego abierto no le favoreció. Más allá del polémico orsai en el tercer gol o el penal a Bardaro que no cobraron, creo que el resultado final refleja la diferencia de nivel que hubo entre ambos equipos.
Foto de El Pais



