Hoy salió el Firefox 3 beta 3.
¿Qué hace el usuario de Windows? Descarga el .msi, hace un par de clicks y sigue un proceso de instalación sencillo. En un máximo de 4 minutos ya está disfrutando del nuevo software.
¿Qué hace el usuario de Debian o Ubuntu? Abre su administrador de paquetes preferido y busca. Oh, sorpesa! La beta 3 aún no se encuentra. Eso en el caso de Firefox: si hablaramos de un programa menos popular puede que ni siquiera encontremos una versión vieja.
Es cierto que el sistema de paquetes es práctico, que la variedad de programas y repositorios es grande y que están actualizados dentro de lo razonable pero eso no basta. Instalar un programa por fuera de lo estipulado puede ser algo complejo para el usuario novato.
Intentaré contar mi experiencia desde una óptica “usuario que recién llega desde Windows”. No es la única posible.
Hay 3 partes básicas en esto: bajar el código del programa (source), compilarlo e instalarlo.
Luego de la descarga, desempaquetamos y abrimos una terminal en la carpeta (si estamos en KDE podemos hacer uso de las opciones del “click derecho”). La primer órden que vamos a dar es “./configure“. Es probable que falten librerías y el proceso fracase. Debemos prestar atención e ir instalando las requeridas. Cuando terminemos, ejecutamos la órden “make“. Puede suceder lo mismo.
Llegado este punto tenemos dos opciones: instalar el programa directamente (“make install“) o convertirlo a .deb e instalarlo a través del administrador de paquetes. Lo primero es inmediato y lo segundo supone trabajo extra. ¿Por qué lo haríamos entonces? Por si mañana queremos desinstalar el software de forma prolija -no borrando carpetas a manopla-.
Para convertirlo a .deb instalamos primero el programa Checkinstall. Luego, damos la órden “checkinstall -D make install” en la terminal inicial. El resto es intuitivo. Recuerden que el programa instalado no necesariamente va a aparecer en el menú (menos esperen un acceso directo desde el escritorio).
Como habrán visto, el proceso es engorroso y lleva tiempo (especialmente al compilar programas grandes). Hoy por hoy un usuario nuevo está condenado a usar lo que el administrador de paquetes le brinda (use los repositorios que use, la lógica es la misma). Alguien me dirá que puede aprender. No del todo convencido pero lo acepto. El problema es que aún sabiendo, es tedioso.
Habrán programas que ahorren pasos (en ciertas circunstancias) pero GNU/Linux carece al día de hoy una solución universal, estandarizada y amigable para el manejo de aplicaciones. Si quiere ser un sistema operativo libre para todos -y no solo para los más experiementados- debería prever la necesidad de instalar programas extra-repositorios de forma rápida y eficiente.
Nota: tengan cuidado con el administrador de paquetes Kpackage: me borró todo KDE al instalar Checkinstall. Recomiendo Synaptic.



