¿Quién alguna vez se mantuvo en vilo horas tras escuchar ese aterrador zumbido durante la noche? ¿quién alguna vez durmió intoxicado para salvaguardar su pellejo? ¿quién nunca se resignó a su suerte y amaneció como un colador? Qué injusto como este diminuto bichito puede llegar a hacer estragos en nuestras preciadas noches de verano!
Existen distintas técnicas con suerte y efectos colaterales variados. Desde las más tóxicas (espirales, sprays de ambiente, repelentes), pasando por las más moderadas (líquidos y pastillas), las más excéntricas (radar de sonido), las más sacrificadas (chancleta y puño), las más inservibles (luz atrae-insectos, mosquiteros vulnerables), llegando a una de las más naturales e infalibles: el ventilador.
Lamentablemente no siempre es posible contar con energía eléctrica para alimentar al salvador-elemento. Hace años imaginé una solución tan efectiva y sana como esa: LA ESTRUCTURA DE TUL. Inspirada en las camas de bebes, consiste en una armazón liviana y desarmable cubierta herméticamente con tela de tul o mosquitero. Allí dentro iría el colchón.
Tomando las precauciones de purgar el ambiente antes de irnos a dormir y no rozar el cuerpo contra la tela, estaríamos protegidos de mosquitos y demás insectos sin tragar tóxicos. Podríamos dormir literalmente en pelotas si hiciera calor y encima usarles su zumbido de arrorró -que en lo personal sería un gozo extra-.
Hasta el día de hoy eso era resultado de mi imaginación solamente. Para sorpresa y alegría de todos, el supermercado Tienda Inglesa incorporó a su catálogo un producto casi igual al recién descripto. “Mosquitero de colgar 2.05mt” se llama y está disponible al precio de $248. Es una tela de mosquitero con un aro encima para colgar. Crea un ambiente cerrado dónde entran comodamente una persona, su colchoneta y su almohada.
Mi modesto consejo es que no gileen: esto se va a acabar y el verano que viene no va a figurar en ninguna parte.



