Hoy fue un día de fiesta y emoción para los tricolores -entre quienes me incluyo-. Estaba en juego la punta del Clausura (River Plate 1°, Nacional 2°) y se quedaba a un paso del título.
El equipo darsenero, de la mano de Juan Ramón Carrasco (entrenador), venía de armar un gran revuelo en el ambiente futbolero por su estilo de juego tiqui tiqui: dinámica, velocidad, toques, juego limpio, concentración y contundencia. Lo respaldaba su invicto (con un solo empate), la cantidad de goles a favor (34, equipo más goleador) y los pocos goles que le habían convertido (5, equipo menos goleado) en 9 fechas.
El tricolor llegaba de victorias importantes pero con altibajos en su rendimiento futbolístico; se le cuestionaba principalmente el abuso de envíos aéreos a Richar Morales y la poca efectividad de cara al arco. Sin embargo, tenía en su plantel hombres experientes, habilidosos y un excelente director técnico: Gerardo Pelusso. Es además un equipo grande, con el peso que eso genera de por sí.
Lo cierto es que aquello tenía un enorme atractivo y la venta previa de entradas daba la razón: más de 25.000. Dicen los medios que habían hoy unas 50.000 personas en el Centenario. La Olímpica estaba llena, la Amsterdam con mucha gente -dos de tres anillos para que se hagan una idea-, la Colombes casi llena y la mitad de la américa con hinchas de Nacional. En la otra mitad de la América -quizás un poco menos- estaba la hinchada de River Plate. En el partido de tercera ganó River 4 a 1. Se pasó a entonar a entonar el Himno Nacional en conmemoración al Desembarco de los 33 Orientales y dió comienzo el fútbol.
Durante el primer tiempo, River Plate jugó su fútbol habitual: muchos toques, jugadas de memoria, llegadas con varios hombres, peligro y 3 goles. Nacional no sabía como pararlos y en materia ofensiva estaba sin ideas, jugando pelotazos inconducentes. Sobre el final y guapeando en el área llega el gol del “Chengue” Morales. Un 3 a 1 que si bien no borraba el desastre, ponía freno a la debacle y daba una cuota de esperanza al hincha.
El segundo tiempo fue muy distinto. Nacional salió a la cancha a matar. La gente captó enseguida el cambio de actitud y se sumó al esfuerzo. Creanme que un cuadro grande pesa, que la experiencia pesa, que la gloria pesa, que las tribunas pesan. Marcó con más seguridad y empezó a llegar al arco con riesgo. River perdió soltura para desplegar su juego y se vió incomodado en defensa. Los goles no tardaron.
6 a 3 resultado final, con remontada incluída. Vean los goles aquí (deben registrarse en el sitio previamente). No les puedo describir con palabras lo que vivimos los bolsilludos hoy. Vimos que el plantel responde en situaciones tan adversas y eso nos invita a ilusionarnos.
No quiero respasar individualidades pero sí mencionar lo de Oscar Javier Morales: fundamental. Está pasando por un momento tremendo.
El próximo Miércoles Nacional vs. Cienciano por la Copa Libertadores. Con un empate o victoria tricolor, pasa a octavos de final. Más información aquí. Si quieren ir no se duerman porque el martes empieza la venta de anticipadas para los no-socios y se agotan.
Quiero, antes de terminar este post futbolero, enviar un saludo especial a La Luz Fútbol Club que hoy está cumpliendo 79 años. Salud!
Foto del Diario El País



